Inicio Puerta blindada El Ayuntamiento pondrá bordillos para evitar que empujen los contenedores para aparcar el coche
El Ayuntamiento pondrá bordillos para evitar que empujen los contenedores para aparcar el coche PDF Imprimir E-mail
A lo mejor usted y sus vecinos han encontrado un sitio para aparcar cada noche: el que ocupan los contenedores de su calle. Basta empujarlos un poco sin preocuparse de dónde se quedan. Pues bien: eso se va a acabar. Harto de la picaresca, el Ayuntamiento va a poner bordillos en los espacios que ocupan estos contenedores. No serán tan fáciles de mover, ni tan sencillo ocupar su espacio reservado.
En algunos barrios, la picaresca de empujar los contenedores de un lado al otro para usar su espacio para aparcar ha llegado demasiado lejos. “En Nueva Alcalá los sacan a mitad de la calle para aparcar", se lamenta Jesús Domínguez, concejal de Medio Ambiente. “Un contenedor amarillo por la noche se ve, pero mal. Y uno verde no se ve nada aunque esté en medio de la calle", explica el edil, que considera el asunto un problema de civismo pero también de seguridad vial.
El sistema, pese a parecer rudimentario, puede ser eficaz. El contenedor ya no tendrá libertad de movimientos. Estará rodeado por un bordillo, lo que supone perder definitivamente esa zona para el aparcamiento pero al mismo tiempo protegerla para el contenedor. La medida ya se ha puesto en marcha en el entorno de la calle Ferraz de manera experimental.
Este problema afecta a los contenedores que tienen ruedas, llamados “de carga trasera" por cómo se vacían en el camión. Alcalá tiene unos 600 contenedores de basura orgánica y otros tantos para envases situados dentro de esta categoría. Tienen una capacidad de 2.400 litros, por debajo de los 3.200 que tienen los de carga lateral. Esos no hay quien los mueva porque no tienen ruedas giratorias.
Grúas
Jesús Domínguez cree que la experiencia con los contenedores subterráneos no ha sido tan buena. Estos ingenios mecánicos actualmente están emplazados en calles como Talamanca, Santiago, Cerrajeros. Enterrados varios metros bajo el suelo, aportan la ventaja de que no afean la zona, reducen los olores y ahorran espacio. Sin embargo los vecinos se han quejado del enorme atasco que forman los camiones que los recogen cada noche. En una vía tan estrecha como Talamanca, por ejemplo, los coches que van detrás del camión que recopila la basura pueden llegar a esperar un cuarto de hora a que el proceso termine. La tarea requiere de bastante tino, pues se levanta en pesado contenedor con una grúa hasta situarlo justo encima del depósito del vehículo y vaciarlo. Muchas veces hay que hacer varios intentos y, como recuerda el concejal "no se puede hacer más rápido". Levantar y vaciar cada contenedor lleva entre cinco y diez minutos.
Pero ése no ha sido el único problema con el que se ha enfrentado Medio Ambiente. El mal uso de algunos contenedores les ha traído más de un quebradero de cabeza. En el caso de algunos contenedores algunas veces dan la apariencia de estar llenos "cuando en realidad lo que pasa es que están algo atascados". En el caso de los contenedores de vidrio "tuvimos que reducir el tamaño a la mitad porque se rompió una grúa levantando uno de ellos". Fue precisamente en la calle Talamanca, y el atasco fue antológico. A todo esto hay que sumar las quejas por el ruido. La recogida se hace por la noche, que es cuando menos atasco se ocasiona, pero siempre a costa del sueño de alguno.
¿Es éste el fin de los contenedores soterrados? Los contenedores soterrados seguirán donde están. Pero la moda parece que no va a cundir en otros barrios. Salvo en los pisos nuevos de Gal, donde está prevista esa infraestructura.
 
 

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